Cuando no se sabe qué hacer…

¿Qué hacer cuando no se sabe qué hacer? Cómo resolver un problema que nos preocupa ya sea personal o laboral, propio o con otras personas, o cómo lograr algo o qué decisiones tomar. Es posible encontrar pronto la respuesta o que nos lleve un poco de tiempo.

  • Primero escuchar la voz interior y dejar que guíe la propia conciencia, pero solamente cuando estamos calmados y relajados. Sin enojo, sin tristeza, sin impaciencia, sin preocupación, sin desesperación; solo así podemos pensar mejor… y abstenerse de intentar tomar decisiones bajo esos estados de ánimo.
  • Sin dejar de escuchar la voz interior, averiguar y buscar consejo en otros, dando preferencia si es posible a personas que hayan pasado por lo mismo o que confiemos en su buen juicio, o buscar asesoría de un profesional. También se pueden consultar libros o artículos. Pero hay que tomar en cuenta, y muy importante, que lo que sería una buena solución para unos no necesariamente lo sea también para otros, aún estando en la misma situación y con el mismo problema. No acallar la voz interior.
  • Si se tratara de falta de entendimiento con otras personas podemos sentir que es muy difícil comunicarse, y a veces uno tiene más ganas de hacerlo y al otro le interesa menos; pero aún así hay que buscar el diálogo evitando alterarse, en el que cada parte exponga lo que siente y en los momentos en que la otra persona puede estar más receptiva, por turnos y tratando de no interrumpir. Admitir sinceramente «quiero resolver esto pero no se cómo, pero mis intenciones son éstas…» y si el otro no responde seguir intentando poco a poco. Sin embargo, esto debe ser solo con las personas que sean importantes en tu vida.
  • Y en cuanto a otro tipo de problemas o decisiones que tomar  pensar en opciones y meditar en los pros y contras, pero también y sobre todo en lo que realmente deseamos, amamos o nos gusta. Si se trata de tomar una decisión importante y trascendente para la vida tanto el corazón como la razón deben estar completamente de acuerdo, sin sacrificar uno por otro, pero es más importante que no quede relegado lo que dice el corazón… de nada sirve una decisión bien razonada si con ella no se es feliz.
  • Si se tratara de la elección de una carrera profesional o trabajo que más te conviene los test de orientación vocacional pueden ser de gran ayuda, hay varios disponibles en Internet y resolver todos los que sea posible hará más clara la decisión.

Si seguimos sin saber que hacer o decidir es mejor despreocuparnos de ello por unos días y ocuparnos de otras cosas. El subconsciente, dejando descansar el problema, seguirá trabajando para darnos la respuesta.

Reflexionar serena, muy serenamente, es mejor que tomar decisiones
desesperadas. (Franz Kafka).

Sin embargo, es posible quedarse en ese estado por tiempo indefinido. Entonces hay actuar, sea como sea. Tomar una decisión es mejor a no tomar ninguna y de ella siempre se aprende. Tal vez sea posible corregirla después en caso de que sea necesario, no tiene que ser inamovible.

El hombre que pretende verlo todo con claridad antes de decidir nunca  decide. (Henry F. Amiel).
Cuando la situación es adversa y la esperanza poca, las determinaciones drásticas son las más seguras. (Tito Livio).
En cualquier momento de indecisión lo mejor es hacer lo correcto y luego lo incorrecto, lo peor es no hacer nada (Theodore Rooselvet).

En las buenas decisiones gana uno mismo y ganan todos. Nunca se pasa por encima de nadie, nunca hay nada que ocultar o esconder; no se sacrifica a nadie, pero tampoco es uno el sacrificado.

Cuando no se sabe que hacer es una oportunidad para saber más, pensar, reflexionar, buscar dentro de uno mismo y aprender de otros.

Un ejemplo:

Un comentario en “Cuando no se sabe qué hacer…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *